CREACIÓN DE CARTERAS
Por muy lógico que pueda parecer buscar la acción, el bono o el fondo de inversión perfecto y convertirlo en su inversión preferida, ése no es el mejor enfoque para alcanzar sus objetivos financieros. Ninguna inversión, ni ningún tipo de inversión, proporciona una rentabilidad sólida año tras año.
La gracia salvadora es que cada clase de activo -acciones y fondos de inversión en acciones, bonos y fondos de inversión en bonos, y efectivo y equivalentes de efectivo- tiende a comportarse de forma diferente en los distintos mercados económicos. Cuando las acciones se tambalean porque los tipos de interés son altos, los bonos suelen ofrecer un buen rendimiento, y viceversa. En lugar de arriesgarse a invertir en el activo equivocado en el momento equivocado, la solución consiste en dividir la cartera entre las distintas clases para estar siempre en condiciones de beneficiarse de lo que vaya bien.
La asignación correcta
No hay una asignación correcta para todo el mundo. Pero hay algunas pautas generales de asignación en las que puede pensar. Quizá la más importante sea que todas las carteras necesitan algo de crecimiento, normalmente en acciones y fondos de inversión en acciones, algo de liquidez, normalmente en equivalentes de efectivo, incluidas letras del Tesoro de EE.UU. y certificados de depósito, y, en muchos casos, algo de ingresos, normalmente en bonos.
La mayoría de los asesores financieros sugieren que los inversores más jóvenes asignen un mayor porcentaje de su cartera al crecimiento que los mayores, ya que disponen de más tiempo para recuperarse de una posible caída del valor. Si tiene 30 años, puede tener hasta 85% de su cartera en acciones y fondos de inversión en acciones y el resto en efectivo. Pero si tiene 65 años, puede optar por reducir sus acciones a 60% o incluso menos y asignar 30% o más a bonos.
La antigua regla empírica era que si restabas tu edad de 107, ese número era el porcentaje que debías invertir en acciones. Pero para encontrar una asignación adecuada para usted, tenga en cuenta su edad, sus objetivos financieros y su tolerancia al riesgo.
Mantener el rumbo
Cada vez que cambia el valor de las inversiones de su cartera, la asignación de activos que ha elegido también se ve afectada.
Por ejemplo, puede que haya decidido que quiere mantener 70% del valor de su cartera en acciones. Si el mercado bursátil se dispara, el valor de sus acciones puede aumentar tanto que valgan 90% de su cartera. Para mantener su asignación en el buen camino, debe revisar su cartera anualmente, y es posible que desee vender algunas de sus acciones y reinvertir el dinero en bonos o efectivo. Sin embargo, si el mercado de valores cae, tendría que invertir más dinero en acciones para volver a 70%.
Mantener a lo largo del tiempo la combinación de activos elegida puede resultar difícil, ya que a menudo parece ir en contra del sentido común. ¿Quién quiere vender cuando el mercado bursátil está en auge o comprar cuando parece estar a la baja? Una solución puede ser reequilibrar sólo cuando una clase de activos supere en 15% la asignación que le ha asignado. Utilizar un punto de referencia de este tipo puede ayudar a reducir el estrés que supone preguntarse si hay que hacer o no cambios en la cartera y, además, reducir los costes de negociación.
Y recuerde que los cambios en su vida personal, o un cambio importante en sus objetivos financieros, pueden exigir una revisión de la asignación de activos. La llegada de un nuevo miembro a la familia, por ejemplo, puede obligarle a poner más énfasis en la creación de una cuenta de ahorro para la universidad. Una jubilación anticipada puede acelerar su necesidad de ingresos regulares.
Un corte más fino
La otra parte del control del riesgo se denomina diversificación. Dado que no existe la inversión perfecta, su objetivo es invertir en una combinación de inversiones individuales de todas las clases de activos que complementen sus objetivos y su tolerancia al riesgo. Por ejemplo, podría suavizar el riesgo de invertir en un fondo de inversión de crecimiento agresivo invirtiendo algo de dinero en un fondo de acciones de primera clase. El primero puede mantenerle muy por delante de la inflación, pero a veces le expone a una gran volatilidad. El segundo tiene más probabilidades de proteger su capital, pero probablemente no se revalorizará rápidamente.
Próximos pasos
Hay algunas directrices que debe tener en cuenta cuando empiece a asignar su cartera. Entre ellas:
- Crecimiento. Le conviene adelantarse a la inflación con inversiones que aumenten de valor con el tiempo. Las acciones, los fondos de inversión y los inmuebles son inversiones típicas de crecimiento.
- Ingresos. Es posible que necesite ingresos regulares de sus inversiones, especialmente si está jubilado. Los bonos, los fondos de bonos y los certificados de depósito son inversiones típicas para obtener ingresos.
- Liquidez. Nunca se sabe cuándo se puede necesitar dinero rápidamente. En caso de emergencia, conviene tener algunas inversiones líquidas, como fondos del mercado monetario y certificados de depósito a corto plazo.
- El riesgo. No existen las inversiones sin riesgo. Un mayor crecimiento e ingresos conllevan una mayor volatilidad y el riesgo de perder el capital. Una mayor liquidez conlleva el riesgo de quedar rezagado con respecto a la tasa de inflación. Poseer varias inversiones con distintos tipos de riesgo puede ayudarle a protegerse de la pérdida de alguna de ellas.Este artículo ha sido publicado con permiso. Ver el artículo original: Creación de carteras.








